Entrevista a la Dra. Irene Bello: «La tecnología tiene que ayudarnos a operar mejor y a cuidar mejor»
Con una amplia trayectoria en el ámbito de la Cirugía Torácica y una estrecha vinculación con la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), la Dra. Irene Bello Rodríguez ha desarrollado buena parte de su recorrido profesional ligado a la Sociedad, donde ha participado activamente en iniciativas de formación, investigación y desarrollo de las nuevas generaciones de especialistas. Su experiencia al frente del Grupo Emergente de Cirugía Torácica le ha permitido conocer de cerca los retos y oportunidades de quienes comienzan su trayectoria en la especialidad.
Recientemente ha asumido la Vicepresidencia de Cirugía Torácica de SEPAR, una responsabilidad que afronta como una oportunidad para seguir contribuyendo al crecimiento de la especialidad y reforzar la colaboración, la investigación multicéntrica y las oportunidades para los profesionales más jóvenes. En esta entrevista reflexiona sobre el presente y futuro de la Cirugía Torácica, el impacto de la innovación y la tecnología, el papel de SEPAR en el impulso de nuevos proyectos y la importancia de construir una especialidad más colaborativa y equitativa.
Recientemente has sido nombrada vicepresidenta de Cirugía Torácica de SEPAR. ¿Qué supone para ti asumir esta responsabilidad y con qué objetivos afrontas esta nueva etapa?
Supone una gran responsabilidad y también una oportunidad de devolver a SEPAR parte de lo que me ha aportado. Me ilusiona, aunque soy consciente de que los cargos vienen sin horas extra en el día; eso debería revisarse en los estatutos.
Quiero contribuir a una Cirugía Torácica con más presencia, equitativa, con más capacidad de colaboración y más oportunidades para quienes empiezan. Me gustaría impulsar la investigación multicéntrica, fortalecer la formación y estrechar todavía más la relación con las demás disciplinas de SEPAR. Compartimos pacientes y muchas preguntas; tiene sentido construir juntos las respuestas.
Has estado vinculada a SEPAR durante buena parte de tu trayectoria y has coordinado el Grupo Emergente de Cirugía Torácica. ¿Cómo ha influido la Sociedad en tu desarrollo profesional y qué te ha aportado este recorrido?
SEPAR me ha permitido crecer fuera de las paredes de mi hospital: conocer otras formas de trabajar, encontrar colaboradores y aprender de personas con perspectivas distintas. Una sociedad científica puede darte algo muy valioso: la sensación de que tus inquietudes tienen un lugar y de que puedes convertirlas en proyectos compartidos.
Coordinar el Grupo Emergente fue una escuela de liderazgo y de escucha. Aprendí que hay muchísimo talento joven, pero que el talento necesita espacio, confianza y oportunidades concretas. También aprendí que coordinar cirujanos tiene su ciencia: todos estamos acostumbrados a tomar decisiones, y eso hace las reuniones bastante entretenidas.
Ese recorrido me ha enseñado a valorar especialmente los equipos y la continuidad: que lo que construyamos pueda seguir creciendo cuando cambien las personas que lo lideran.
La Cirugía Torácica vive un momento de gran evolución. ¿Cuáles crees que serán los principales retos y oportunidades de la especialidad en los próximos años?
Tenemos oportunidades enormes en cirugía mínimamente invasiva, robótica, tratamientos oncológicos combinados y trasplante. Pero el reto será incorporar esos avances con criterio, evaluar sus resultados y conseguir que el acceso no dependa excesivamente del hospital o del código postal del paciente.
En oncología, tendremos que adaptar nuestras decisiones a escenarios cada vez más complejos y trabajar muy estrechamente con el resto del equipo multidisciplinar. También debemos cuidar la formación: aprender una técnica implica saber realizarla, seleccionar bien al paciente y resolver las complicaciones.
La tecnología tiene que ayudarnos a operar mejor y a cuidar mejor. El robot puede ser extraordinario, pero todavía no explica a una familia cómo ha ido la intervención. Esa parte sigue siendo nuestra y merece tanta atención como la técnica.
Compaginas la actividad asistencial con la investigación, la docencia y una importante proyección internacional. ¿Cómo puede SEPAR aprovechar esa conexión con Europa?
La conexión con Europa puede traducirse en oportunidades muy concretas: proyectos multicéntricos, intercambios formativos, participación en guías y acceso a redes de investigación. Mi experiencia en ECTTA y ESOT me permite conocer espacios en los que SEPAR puede aportar mucho y en los que nuestros profesionales deberían tener una presencia activa.
Tenemos que facilitar que esa participación llegue también a quienes están empezando o trabajan en centros con menos recursos para internacionalizarse. Me gustaría ayudar a conectar personas y equipos con intereses comunes y acompañarlos hasta que la colaboración se convierta en algo útil.
Además, la relación debe ser bidireccional. Tenemos experiencia y talento para contribuir a la agenda europea y asumir responsabilidades en ella.
Gran parte de tu actividad investigadora se centra en la donación y el trasplante pulmonar. ¿Qué proyectos o líneas de investigación crees que marcarán un antes y un después?
Creo que una de las grandes transformaciones estará en cómo evaluamos y preservamos los pulmones antes del trasplante. La perfusión pulmonar ex vivo abre posibilidades para estudiar el órgano y desarrollar intervenciones durante la preservación. La conservación a temperaturas como los 10 °C también plantea preguntas relevantes sobre los tiempos disponibles, la logística y la protección del injerto, que debemos responder con estudios clínicos rigurosos.
Me interesa especialmente entender por qué pulmones aparentemente similares se comportan de manera distinta después del trasplante. Los biomarcadores de lesión, el ADN mitocondrial circulante y el estudio del microbioma pueden ayudarnos a explorar esa variabilidad.
Los modelos humanos de pulmón en chip ofrecen, además, una vía para investigar mecanismos y probar hipótesis. Espero que todo ello nos acerque a decisiones más precisas y a más oportunidades de trasplante. El entusiasmo científico es necesario; comprobar las hipótesis, también.
¿Qué consejos darías a los residentes y especialistas jóvenes para construir una trayectoria sólida y aprovechar SEPAR?
Les diría que construyan primero una buena base clínica y quirúrgica, que hagan preguntas y que busquen mentores generosos. No hace falta que una sola persona les enseñe todo: se puede aprender técnica de alguien, investigación de otra persona y liderazgo de otra.
Les animaría a participar en SEPAR desde el principio, a acercarse a los grupos de trabajo y a proponer ideas. A veces esperamos a sentirnos suficientemente preparados para dar un paso, y esa sensación tarda muchísimo en llegar.
También les aconsejaría elegir proyectos con sentido y aprender a terminarlos. No todo lo que cabe en el currículum merece ocupar espacio en la vida. Y pedir ayuda es una habilidad profesional: nadie aprende a operar, investigar y liderar en solitario.
¿Qué puede aportar una nueva generación de cirujanos torácicos a SEPAR y cómo te gustaría contribuir?
Puede aportar nuevas preguntas, familiaridad con herramientas digitales y una forma de trabajar más abierta a compartir conocimiento. También una mayor sensibilidad hacia aspectos como la equidad, la conciliación y la sostenibilidad de nuestra profesión.
Pero la renovación necesita diálogo con quienes tienen experiencia. Me interesa una SEPAR en la que ambas cosas se encuentren y en la que las buenas propuestas tengan recorrido, independientemente de la edad o del centro del que procedan.
Personalmente, me gustaría contribuir abriendo oportunidades y dando responsabilidades reales, con acompañamiento. Escuchar a los jóvenes implica permitirles influir en las decisiones. Y también aceptar que alguna de sus ideas será mejor que la nuestra; conviene entrenar ese músculo.
Fuera del quirófano y de la investigación, ¿qué aficiones te ayudan a desconectar y mantener el equilibrio?
Me ayuda mucho el deporte: correr, nadar, salir en bicicleta. Estoy preparando un triatlón, así que mi manera de descansar consiste, a veces, en cansarme de otra forma.
También disfruto mucho viajando, especialmente cuando hay naturaleza, fauna y actividades al aire libre. Soy más de caminar, hacer snorkel o descubrir un lugar que de pasar varios días en una tumbona. Eso sí, después de la aventura agradezco una buena ducha y una buena cena.
Y están los momentos mi familia, mis amigos y con Trasgo, mi golden retriever, que tiene bastante claro cuándo toca cerrar el ordenador. El equilibrio no siempre me sale, pero intento cuidar esos espacios. Me ayudan a disfrutar de la vida y a volver al trabajo con más perspectiva.