Entrevista al Dr. Enrique Cases: «La neumología intervencionista ya es una superespecialidad que reclama su sitio dentro del intervencionismo y de la propia neumología.»
Con una trayectoria marcada por la docencia, la investigación y la innovación clínica, el Dr. Enrique Cases es una de las figuras clave de la Neumología Intervencionista en España. Coordinador del Año SEPAR 2024-2025, ha sido testigo y protagonista del crecimiento exponencial de esta especialidad, impulsado por la tecnología, la investigación y el trabajo en equipo. En esta entrevista, reflexiona sobre la evolución del intervencionismo respiratorio, los retos formativos y de investigación de la especialidad, el papel vertebrador de SEPAR y los aprendizajes personales y profesionales que han marcado una carrera dedicada a abrir camino y a compartir conocimiento.
ENTREVISTA
Para empezar, ¿cómo describirías la evolución de la Neumología Intervencionista en los últimos años?
Sin duda ha experimentado un crecimiento exponencial. Se han unido la evolución tecnológica y el desarrollo de programas cada vez más complejos, a lo que se ha sumado la inteligencia artificial. Todo ello ha hecho que la neumología intervencionista actual sea mucho más precisa, cuente con un abanico de procedimientos más amplio y permita que los neumólogos intervencionistas estén mejor preparados. En realidad, la neumología intervencionista ya es una superespecialidad que reclama su sitio dentro del intervencionismo, no solo en el ámbito de la neumología, sino en el conjunto de la medicina.
Fuiste designado coordinador del Año SEPAR 2024-2025, dedicado a la Neumología Intervencionista. ¿Qué supuso para ti liderar esta iniciativa y qué aprendizajes te llevaste?
Ese año, entre dos congresos SEPAR, marcó sin duda mi vida. La responsabilidad que supone coordinar un Año SEPAR se lleva mejor cuando se trabaja en equipo. Implicó compatibilizar la actividad asistencial en la unidad del hospital con el tiempo dedicado a viajar a congresos locales y regionales, cursos y talleres. El apoyo de la Secretaría de SEPAR fue clave, y en nuestro caso también el de Alegría Activity y todo su equipo.
Durante el Año SEPAR de Neumología Intervencionista pusimos en marcha el Neumocamión, en el que hasta veintiséis empresas presentaban sus equipos. Quienes lo visitaban podían colocar válvulas endobronquiales, realizar navegación electromagnética o conocer distintos sistemas de láser y agujas de biopsia, entre otros procedimientos. Coordinar todo lo que implicaba el Neumocamión fue un gran esfuerzo, pero nos dio una enorme difusión y reconocimiento para esta superespecialidad.
Aprendí a adaptarme: cada empresa, cada congreso y cada acción requerían su tiempo y su espacio, y había que integrarlo todo para que el resultado fuera significativo. Al final, más de cuatro millones de españoles tuvieron noticia de este Año. Nunca podré agradecer lo suficiente a todas las personas que creyeron en el proyecto, que cedieron su tiempo y esfuerzo y soportaron ausencias por hacerlo posible.
¿Cuáles son los retos más importantes que enfrenta actualmente la especialidad en España y qué papel puede desempeñar SEPAR para superarlos?
SEPAR siempre ha sido una guía en la neumología. Desde la residencia se percibe que es la sociedad que enseña, acompaña y ofrece oportunidades de desarrollo. Los retos son muchos, pero hay dos que considero fundamentales.
El primero es la formación. SEPAR apuesta claramente por ofrecer las mejores oportunidades a los profesionales jóvenes. Cuenta con una infraestructura formativa muy sólida que hay que aprovechar, porque el futuro de la especialidad está en la formación. Cursos, talleres, becas… El curso de intervencionismo que se realiza en Cáceres, por ejemplo, alcanza un nivel que no logran otras sociedades internacionales. Los cursos precongreso y las reuniones son auténticos foros de aprendizaje y nada de eso puede perderse.
El segundo gran reto es la investigación. SEPAR destina anualmente más de 600.000 euros a becas de investigación, y ese esfuerzo se ha traducido en trabajos de gran prestigio internacional. El elevado factor de impacto de Archivos de Bronconeumología es una prueba clara de ello, impulsado en gran medida por investigaciones realizadas en España y financiadas por SEPAR. Tenemos un enorme potencial formativo y científico; el reto es seguir alimentándolo.
En un contexto de constante innovación tecnológica, ¿crees que el sistema sanitario español está preparado para integrar de forma equitativa las nuevas herramientas de Neumología Intervencionista? ¿Qué barreras observas a nivel de recursos, formación o acceso?
El sistema sanitario debería ser equitativo y garantizar las mismas oportunidades de acceso a la salud. La innovación tecnológica es costosa y debe distribuirse de manera que sea accesible para todos. Este mismo año se realizó el primer EBUS en Paraguay, mientras que en España muchos hospitales comarcales ya disponen de este equipamiento. La innovación tecnológica impacta de forma desigual en las sociedades, y esto es difícil de justificar.
No conozco en detalle el mapa tecnológico en España, pero sé que mantenerse “al día” requiere una gran inversión económica y de esfuerzo. Lo importante es pensar también en aquellas sociedades que tienen menos recursos y menos oportunidades de acceso a la tecnología y a la formación. En este sentido, SEPAR Solidaria lleva años aportando esfuerzo e ilusión, y sé que otras sociedades se unirán pronto a esta iniciativa. Debemos ser generosos para avanzar hacia una sociedad más equitativa, dentro y fuera de nuestras fronteras.
Desde tu experiencia, ¿qué impacto ha tenido la incorporación de nuevas tecnologías —como la navegación broncoscópica o la crioterapia— en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades respiratorias?
Recuerdo que cuando tuvimos el primer navegador electromagnético se recibió con cierto escepticismo; hoy está ampliamente implantado en todo el territorio nacional. Junto con avances como el EBUS, ha transformado el diagnóstico y la estadificación del cáncer de pulmón. Estos avances han mejorado la supervivencia y la calidad de vida de muchas personas.
Y no solo en cáncer de pulmón: en patología intersticial y otras enfermedades, el diagnóstico está cambiando el manejo terapéutico. La prevención, el desarrollo tecnológico y la formación-investigación son el camino.
Dado que la Neumología Intervencionista es clave en el diagnóstico del cáncer de pulmón, ¿cómo valoras su papel en el impulso de programas de cribado y diagnóstico precoz? ¿Qué desafíos siguen pendientes?
El diagnóstico precoz del cáncer de pulmón modifica de forma radical la esperanza de vida. Estos programas son fundamentales y deben contar con las herramientas necesarias para el cribado y el diagnóstico. Está demostrado que el cribado es coste-efectivo y este es el camino a seguir.
La neumología intervencionista aporta las herramientas para alcanzar el diagnóstico y, cuando es necesario, también para el tratamiento. Los neumólogos intervencionistas están preparados para trabajar en equipos multidisciplinares junto a cirujanos torácicos, oncólogos, radioterapeutas, radiólogos y otros especialistas para afrontar este reto.
Las unidades de Neumología Intervencionista trabajan cada vez más en equipos multidisciplinares con cirugía torácica, radiología u oncología. ¿Cómo está evolucionando esta colaboración y qué mejoras consideras prioritarias para optimizar la atención al paciente?
Creo que hoy en día no hay ningún hospital en España que no cuente con un comité de tumores torácicos o que no participe en comités de centros de referencia. Las decisiones ya no se toman de forma individual; tanto en cáncer como en otras patologías, las decisiones se consensúan en comités específicos, y esto ha demostrado ofrecer mejores resultados.
¿Cómo ves el futuro de la especialidad en los próximos 5–10 años? ¿Hacia dónde crees que evolucionará?
El futuro pasa por el diagnóstico precoz del cáncer de pulmón, pero también por otras líneas como el tratamiento local del cáncer, los tratamientos paliativos y el tratamiento endoscópico del enfisema grave con atrapamiento aéreo. Aparecerán fármacos que podrán inyectarse directamente en el tumor, evitando efectos sistémicos, y tratamientos orientados a mejorar la calidad de vida de pacientes con procesos recidivantes.
En infecciones de pacientes inmunodeprimidos o por gérmenes resistentes, aplicaremos técnicas diagnósticas más específicas que permitirán tratamientos más dirigidos, incluso locales. En cinco o diez años la neumología intervencionista habrá cambiado mucho, y probablemente yo mismo necesitaré un nuevo periodo de rotación para mantenerme actualizado.
¿Hay algún caso clínico, proyecto o momento de tu carrera que haya marcado especialmente tu vocación por esta disciplina?
Mi vocación nació durante la residencia. Siempre que tenía un momento libre subía a la planta 12 del Hospital La Fe de Campanar para aprender de mi mentor, el Dr. José Luis Sanchis Aldás. Me enseñó a amar el intervencionismo, me llevó a congresos, me impulsó a investigar y me guió en las técnicas endoscópicas. Al terminar la residencia sabía exactamente lo que quería ser.
Tuve la suerte de aprender de grandes maestros —los hermanos Cosano, Luis Muñoz, Pablo Díaz, Paco Rodríguez Panadero— y de compartir camino con compañeros y amigos que han marcado mi trayectoria. Sin todos ellos, y sin quienes me acompañan día a día, mi vocación habría sido distinta, y por eso les estoy profundamente agradecido.
¿Qué mensaje te gustaría transmitir a los futuros profesionales que se están formando en Neumología Intervencionista?
Que se marquen un objetivo y lo persigan. Yo escribía mis objetivos cada tres años y los perseguí con ilusión, esfuerzo y tesón. Tuve grandes apoyos, como el Dr. Miguel Perpiñá, que me estimuló constantemente. Hubo una época en la que cada mañana mi primera pregunta era: “¿qué hay del EBUS?”. Y después hablábamos de lo demás. Y lo conseguimos.
Y para cerrar, ¿hay algún sueño o meta, personal o profesional, que aún tengas pendiente y que te gustaría compartir?
Que me permitan ser generoso. Con la jubilación cerca, quizá ya no pueda desarrollar habilidades técnicas, pero sí compartir conocimiento allí donde se necesite. Y animo a que cualquier material en buen estado que no esté obsoleto se comunique a las ramas filantrópicas de las sociedades científicas para que tenga el mejor uso posible. Gracias.