Avances en la creación de la Estrategia Nacional de Enfermedades Respiratorias

Dra. Araceli Abad Fernández. Jefa Servicio Neumología. Hospital Universitario Getafe (Madrid). Directora Comité Relaciones Institucionales SEPAR.
Las enfermedades respiratorias constituyen un desafío sanitario de primer orden en nuestro país, en gran parte debido a su elevada prevalencia y al importante infradiagnóstico que las caracteriza, unas cifras que, lejos de disminuir, continúan siendo alarmantes.
A esta situación se suma la ausencia de un plan coordinado a nivel nacional que garantice una atención homogénea, equitativa y de calidad en todo el territorio. Como ejemplo, persisten desigualdades en el acceso a tratamientos clave, como la triple terapia en determinadas comunidades autónomas, así como una notable heterogeneidad en los pliegos de terapias respiratorias domiciliarias. En muchos casos, estos procesos de licitación no están alineados con los resultados en salud, priorizan el criterio económico y no contemplan de forma integral todos los tratamientos disponibles ni los sistemas de atención y seguimiento telemático.
Desde hace algunos meses, representantes de SEPAR trabajan conjuntamente con el Ministerio de Sanidad en la elaboración de un Documento de Atención a la Cronicidad, en el que se integran algunas enfermedades respiratorias. No obstante, consideramos que la magnitud y el impacto del problema hacen necesaria la puesta en marcha de un Plan Estratégico específico, enmarcado dentro de una Estrategia Nacional para la Salud Respiratoria (ENER).
Son numerosos los datos que avalan esta necesidad. Entre ellos, destaca la alta prevalencia y el infradiagnóstico del asma y la EPOC, siendo especialmente relevante este último, con más del 70 % de los casos sin diagnosticar, lo que conlleva un elevado coste sanitario y social. A ello se suma la apnea del sueño, con una prevalencia cercana al 10 %, estrechamente vinculada a la patología cardiovascular y a la obesidad como principal factor etiológico. Asimismo, persiste la ausencia de un programa de cribado poblacional de cáncer de pulmón, a pesar de la sólida evidencia científica disponible, junto a una creciente demanda asistencial relacionada con las bronquiectasias, las infecciones respiratorias y las enfermedades pulmonares intersticiales.
Desde SEPAR se ha propuesto la creación de una ENER como una inversión rentable en salud, que refuerce la cohesión del Sistema Nacional de Salud (SNS) y permita avanzar desde el actual modelo reactivo y fragmentado hacia un enfoque proactivo, coordinado e integral, sustentado en tres grandes pilares:
- Prevención y entorno saludable
Refuerzo de las políticas de control del tabaquismo, mejora de la calidad del aire, promoción de la equidad y atención específica a la población vulnerable, impulsando intervenciones coste-efectivas y con impacto a largo plazo. - Diagnóstico precoz y fortalecimiento de la Atención Primaria como eje vertebrador del sistema
Universalización de la espirometría, potenciación del papel de la enfermería de Atención Primaria como gestora de la salud respiratoria e incorporación de la fisioterapia como elemento clave en el abordaje de enfermedades como la EPOC o las bronquiectasias. - Atención sanitaria integral y coordinada dentro de un modelo multidisciplinar
Garantía de la continuidad asistencial entre el hospital, la Atención Primaria y el domicilio del paciente, favoreciendo una atención centrada en la persona y en sus necesidades reales.
En todos estos ámbitos, el papel de las empresas de terapias respiratorias domiciliarias (TRD) resulta fundamental. El apagón eléctrico ocurrido el pasado mes de abril puso de manifiesto no solo la falta de homogeneidad en las plataformas y sistemas de prescripción, sino también otros retos aún pendientes de resolución: la definición de los pacientes electrodependientes, la necesidad de disponer de un censo actualizado y global de pacientes con prescripciones activas, la creación de refugios para personas electrodependientes, la coordinación entre comunidades autónomas y el SNS, así como la implantación de planes de contingencia específicos.
Muchas de estas actuaciones ya están en marcha, pero resulta imprescindible que se integren y coordinen de forma estructurada, nuevamente dentro del marco de una Estrategia Nacional para la Salud Respiratoria, que permita dar una respuesta eficaz, equitativa y sostenible a uno de los grandes retos de la salud pública en España.